nunca tuve miedo a las tormentas
Vida mía, sabes que nunca fueron
bien mis cuentas.
Serafina, sabes que siempre
fui buen perdedor,
Sabes que ningún per
cance me asustó
Sabes que siempre fui esposo
paciente vida mía
Sabes que siempre fuiste
una demente
pero aguante con calma tus manías
y nunca dije esta boca es mía
Pero es que tú, cariño de mi vi da
Fuiste más peligrosa que las furias
Más irritable que el dios Zeus
Y más escandalosa que las meigas
Ay, Serafina, ay, Serafina, ay,
Serafina, Serafina
¿Con este panora
ma será fina?
¿Cuál era mi papel si no aguantar
me so pena de sufrir en propia carne
las vejaciones y escarnios de tus iras?
No tuve más remedio en esta vida
que ser un calzonazos, un cuitado,
un boimudo paciente,
Desgraciado, todo esto lo confieso,
Serafina,
para bien de tu alma y de la mía.
Sé que me clavarás ahora un cuchillo,
asunto para ti más que sencillo.
Más muero como un
héroe nu mantino,
con la alegría del deber cumplido,
aunque sinceramente compungido,
por dejarte a ti sola.
vida mía, serafina,
en este traidor mundo,
en este traidor mundo,
corrompido.